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Children Oriented Progressive Education Trust (COPE Trust) es una ONG India de carácter local que tiene su radio de acción en las áreas rurales de los alrededores de la ciudad de Trichy, en la región meridional de Tamil Nadu. COPE Trust centra su acción en el sector de población rural más desfavorecida; huérfanos, hijos de familias monoparentales (mujeres básicamente), familias desestructuradas y trabajadores agrícolas sin tierra (temporeros), una gran mayoría de castas bajas.

Los objetivos de la organización cubren los siguientes puntos:

  • Proporcionar las condiciones necesarias para una educación, un techo y una alimentación dignas para los niños y niñas.
  • Promover valores de respeto y tolerancia entre los jóvenes de diferentes orígenes y religiones, creando una atmósfera de unidad y armonía.

Ogen

COPE Trust comienza sus actividades como ONG el año 2001. Mucho antes, Fr. Jesu Sathianathen, principal impulsor de COPE Trust, ya comienza a realizar actividades encaminadas a difundir la situación de los niños y niñas de esta pequeña región del sur de la India, así como a recaptar fondos para ayudarlos a continuar estudiando. Fr. Jesu Sathianathen conoce a fondo la problemática que se da en esta región, ya que nació y vivió toda su infancia en ella. Después de vivir por gran parte del país, se afinca en la población de Ammappettai, donde COPE Trust tiene sus oficinas y la casa de acogida Nesa Karangal.

Organización

  • Fr. Jesu Sathianathen: presidente y jefe de proyectos.
  • M. P. A. Rani: responsable de educación y supervisora de las actividades sociales de COPE Trust.
  • Kulanday Sami: tesorero i encargado del mantenimiento de Nesa Karangal.

Área de actuación problemática

La región de Manaparai Union se localiza a unos 40 km al suroeste de la ciudad de Trichy (Tiruchirappalli) en el estado de Tamil Nadu. La ciudad mas importante de la zona es Manaparai, a medio camino entre las ciudades de Trichy y Dindigul.

La región se caracteriza por poseer un clima subtropical seco con dos meses de monzón al año entre octubre y noviembre. La irregularidad del monzón y de la llegada de las lluvias, ha marcado estos últimos años el futuro incierto de muchas familias que viven en la zona. La consecuencia directa es la alteración de las cosechas, un gran porcentaje de las cuales dependen de las lluvias del monzón.

Actividad humana. La mayor parte de actividad económica de la zona se concentra en la ganadería y la agricultura. Gran parte de la población está formada por temporeros de castas bajas que trabajan a sueldo diario o semanal. Muchas veces una parte de la cosecha es recibida como sueldo. También existe un porcentaje importante de pequeños propietarios. Existen otras ocupaciones como zapateros, carpinteros o mecánicos, pero se desarrollan básicamente en la ciudad. La construcción utiliza también mucha de esta mano de obra barata, especialmente cuando la situación de sequía hace que muchos temporeros no tengan trabajo en el campo. Se cultiva básicamente arroz y la producción se concentra en los meses del monzón ya que muchos de los terrenos cultivables dependen de el exclusivamente. También se cultiva mijo indio o ragi, maíz, caña de azúcar y cacahuete. En algunas áreas los pozos permiten duplicar las cosechas, pero la sobreexplotación hace que muchos solo sirvan para regar ya que las condiciones del agua no son buenas para el consumo doméstico. Los productos excedentarios se venden en los mercados de Manaparai, el centro económico-social más importante de la zona.

Problemática del área de trabajo. Debido a las peculiaridades climatológicas de la zona, gran parte del año muchos temporeros no tienen trabajo y por lo tanto no tienen ingresos suficientes para alimentar a la familia. La principal consecuencia de este echo es un stress familiar importante que desemboca en una desestabilización de la unidad familiar. El alcoholismo, la drogadicción o sencillamente el abandono familiar por parte del marido, deja a hijos y mujer en una situación muy crítica. Algunas mujeres trabajan, pero ganan sueldos de miseria que les impiden hacer progresar a la familia. Muchos niños y niñas, obligados a trabajar, abandonan la escuela, otros abandonan a la familia, víctimas de los maltratos. Los niños son explotados en talleres de la ciudad, como pastores o picapedreros. Además, a nivel oficial hay una dificultad añadida que dificulta a los niños y niñas proseguir sus estudios. El sistema educativo indio tiene escuelas en todas las áreas rurales hasta los 11 años de edad. Ello garantiza que todos aprendan con más o menos acierto a leer y escribir en su lengua, el Tamil. Posteriormente han de continuar sus estudios lejos de casa, con los problemas de movilidad que ello supone. Entonces no existen escuelas suficientes y el transporte también es deficitario. Ello implica que continuar la escuela se convierta en una odisea y muchos niños y niñas la abandonen hacia los 11 años de edad.